Aporte
Su aporte más
audaz, original y deslumbrante fue su propuesta de reforma de la Iglesia,
basada en los ejemplos de modestia y humildad brindados por los primeros
cristianos, así como en los modelos de comportamiento humano ofrecidos por
algunas de las figuras más destacadas de la antigüedad clásica grecolatina.
Erasmo defendía un
programa de reforma de la Iglesia desde
dentro de la Iglesia católica. Se daba cuenta de cuán grande había
llegado a ser el abismo entre los apóstoles, su sencillez, y la Iglesia
triunfalista del presente. Que Iglesia y Papa eran más un impedimento que una
ayuda para acercarse a Dios. Y es que en Italia por ejemplo, los papas y los
cardenales llevaban la vida opulenta y licenciosa de los príncipes italianos
renacentistas. Eso causaba una gran consternación en los espíritus más
sensibles. Roma y los papas fastuosos rechazaban las protestas, incluidas las
mejor intencionadas y muchos disidentes lo habían pagado con su vida
en la hoguera.
Era partidario de una reforma de la Iglesia que
fuera gradual, lenta y pacífica, no el tipo de reforma/ruptura que propició
Martín Lutero, un monje agustino que había sido admirador suyo. Erasmo en
cambio deseaba la concordia en la Iglesia, no el enfrentamiento divisorio.
Mientras el movimiento humanista era una corriente cultural, la reforma de
Lutero, sin embargo, fue religiosa y de cariz político.
Erasmo consideraba que la vida contemplativa de los
monjes carecía de valor religioso; que la espiritualidad debería realizarse a
través de las virtudes en la vida activa. Con ese ideal, en 1503 hizo imprimir
para la gente común (laicos) su Enchiridion militis Christiani (Manual del soldado de Cristo), donde
exponía la vacuidad de los ritos vacíos y dar demasiada atención a la letra de
la Ley; que de nada sirven los ayunos, obras o penitencias si no provienen de
la verdadera caridad. Erasmo muestra aquí su característico perfil religioso:
desdén por todo formalismo, rechazo de la superstición, defensa de una
religiosidad “en espíritu,” vuelta a la simplicidad del cristianismo primitivo,
conversión interior, crítica a ciertos aspectos de la tradición eclesiástica,
etc.
Cuando Martín Lutero delineó sus noventa y
cinco tesis, Erasmo lo apoyó pues compartía con él su rechazo a los abusos de
la iglesia y su deseo de reformarla. Escribió un texto titulado 22 axiomas para la causa de Martín Lutero,
que fue publicado en contra de su voluntad por los partidarios de la Reforma,
lo que precipitó la ruptura definitiva entre el humanista holandés y el teólogo
alemán.
En general Erasmo estaba de acuerdo con las ideas de
Lutero, (o mejor dicho, Lutero estaba de acuerdo con las ideas de Erasmo)
especialmente en las críticas sobre el modo de administrar la Iglesia. Además,
Lutero y Erasmo se hicieron amigos personales, y el reformador Lutero fue una
de las pocas personas a las que Erasmo reconocía públicamente admirar. El
alemán, por su parte, siempre defendió las ideas de Erasmo argumentando que
eran el resultado de un trabajo limpio y de una mente superior.
Ambos bandos presionaban para que
tomara partido por ellos, pero como no lo hace se enemista con los dos. Erasmo
llevaba tiempo denunciando los abusos eclesiásticos y no estaba a favor de los
métodos de Lutero, aborrecía la
violencia y la guerra. Y es que para él, aquello no era “evangelio”, sino
simple dogmatismo partidista, sectario y bárbaro. Debido a su negativa Lutero
lo maldice y la Iglesia católica incluye sus libros en el Índice de
libros prohibidos. Pero las amenazas y los insultos no inclinaron a Erasmo
hacia ningún lado concreto, sino únicamente contra el enemigo común de todo
pensamiento libre: el fanatismo.
El humanismo de Erasmo se expresó
en toda su obra escrita, y de él es, precisamente esta frase: “El hombre no
nace hombre, se hace” sugiriendo todo el proceso de hominización por el cual el
ser humano se forma a sí mismo, adquiriendo cualidades éticas para un
comportamiento de persona que actúa para el bien.
Otra característica del humanismo
de Erasmo fue su constante pacifismo, su oposición a toda acción bélica,
considerando que las guerras son negativas por su carácter negativo de
destrucción y mortandad.
La guerra le parecía la forma más grosera y
violenta de resolver las diferencias humanas, incompatible por tanto con una
humanidad que pensara moralmente. Estaba convencido de que casi todos los
conflictos entre los hombres y los pueblos podrían resolverse de manera
pacífica gracias a la mutua condescendencia. Reconoce que todos los conflictos
de la humanidad se producen, no por la apetencia simple de violencia, sino por
la existencia de alguna ideología que la desata contra otra parte de
la humanidad.
Obras
El primer libro que Erasmo de
Rotterdam escribió fue Adagiorum
Collectanea, publicado en el año de 1500, y está compuesto por una
recopilación de cerca de ochocientas máximas proverbiales espigadas entre las
obras de los grandes clásicos latinos (refranes y moralejas), y comentadas para
provecho de quienes quisieran servirse de ellas con la intención de mejorar su
expresión literaria en la lengua de Cicerón.
Entre los muchos libros que Erasmo
escribió: Sobre
el método de estudio, Educación del príncipe, Discusión sobre el libre
albedrío, Preparación para la muerte.
El más importante, Elogio de la locura, 1511, la obra maestra, es una sátira amable e
ingeniosa en la que se presenta la Locura como el auténtico motor que impulsa
al mundo, el elemento imprescindible para el funcionamiento de la sociedad y,
en último término, la conservación de la vida. A esta demencia que padece el
mundo, ávido de bienes materiales y efímeros, Erasmo contrapone esa locura
infinitamente superior que es, para él, la fe cristiana, un insania capaz de
empujar al hombre a disparates tan dulces como regalar sus bienes y perdonar a
sus enemigos.
En 1516 publica en latín el texto del Nuevo
Testamento. Esta nueva versión sirvió a Lutero como punto de partida para su
primera Biblia en el idioma alemán.

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